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Volver ya o esperar: el dilema de los 393.000 venezolanos que viven en Antioquia

Desde 2013, miles de venezolanos llegaron al departamento. Solo en Medellín viven 241.000 personas. Hoy, el sueño de volver está más vivo que nunca. ¿Será posible?

  • La captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero devolvió la esperanza de aquellos migrantes venezolanos que cruzaron la frontera y llegaron a Antioquia en busca de refugio, trabajo y un futuro mejor. FOTO afp
    La captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero devolvió la esperanza de aquellos migrantes venezolanos que cruzaron la frontera y llegaron a Antioquia en busca de refugio, trabajo y un futuro mejor. FOTO afp
  • Volver ya o esperar: el dilema de los 393.000 venezolanos que viven en Antioquia
hace 29 minutos
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“Ir a Venezuela en este momento implicaría un riesgo, porque todavía está la dictadura, todavía las personas no tienen libertad de expresión y no ha cambiado nada en esencia. Para mí y para mi familia no es factible regresar ahora”, expresó Yexica Marcano, emprendedora venezolana, que llegó a Medellín en 2017 junto a sus hermanas, huyendo de un panorama desolador, cuando el régimen tenía el control de absolutamente todo. “No había alimentos, no había medicamentos, no había seguridad. Ese fue el año más fuerte y ahí fue que yo tomé la decisión de salir. Cruzamos frontera y nos vinimos en bus a Medellín”, recuerda.

Al igual que para Yexica, la captura de Nicolás Maduro reactivó en miles de venezolanos la pregunta que llevan años aplazando: ¿volver o quedarse? En Antioquia, donde 393.702 migrantes llegaron huyendo de la represión y la violencia, la respuesta no es de entusiasmo sino de cautela. Entre los 241.000 que hoy viven en Medellín y los más de 13.000 en Urabá, la caída de Maduro no borran las razones que los obligaron a salir. EL COLOMBIANO conoció las historias de algunos venezolanos que tuvieron que huir del régimen en busca de un mejor futuro.

Volver ya o esperar: el dilema de los 393.000 venezolanos que viven en Antioquia

Meses de supervivencia

“Llegamos a trabajar en lo que fuera: panaderías, restaurantes, vendiendo postres en la calle. Nos tocó hacer de todo”, indicó Yexica, que ya ajusta 8 años en la ciudad y ha logrado no sólo conformar un emprendimiento de repostería en Medellín, sino también una organización social en pro de los derechos humanos.

Aunque Yexica reconoce que hay una pequeña esperanza con la salida de Maduro del poder, para ella, el regreso a su amada tierra hoy no es una opción cercana. “Todavía está el riesgo. Nosotras tenemos una organización social y somos defensoras de los derechos humanos. Ir ahorita nos pondría en riesgo. Yo nunca he apoyado ese régimen y para ellos yo soy una traidora a la patria”, dijo.

La familia de Yexica hoy sigue en Caracas, en Fuerte Tiuna, zona donde ocurrió el bombardeo que terminó con la captura de Maduro. Los días, afirma Yexica, son de miedo, incertidumbre y un silencio sepulcral que indica que algo pronto pasará.

“Tengo una tía que vive muy cerca del Fuerte Tiuna. Ella decía que eso fue muy duro, mucho miedo. Había ruido, no sabían si tenían que salir o quedarse. Todos prepararon un bolsito con ropa, efectivo y cargadores por si tocaba salir corriendo. Ellas dicen que están tranquilas, pero que el silencio que hay es aterrador. Están alertas a ver qué sigue”, concluyó.

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Al igual que Yexica, otros compatriotas comparten su temor. José Gregorio Molina huyó en 2014 en busca de un mejor futuro. Viajó desde su ciudad natal, Mérida, en los Andes venezolanos hasta Barranquilla con la idea de emprender, tiempo después se radicó en Medellín. Hoy es cocinero, asesor gastronómico y creador de una marca que maneja redes sociales para restaurantes. Su decisión de irse estuvo marcada por las primeras guarimbas venezolanas, manifestaciones en las que se enfrentaban el Ejército Bolivariano contra líderes estudiantiles y de oposición, que expresaban su desacuerdo con el régimen de Maduro.

“Eran manifestaciones donde cerraban calles por tres o cuatro meses. Nadie podía salir. Habían bombas lacrimógenas, perdigones, disparos, heridos, muertos. Ver que en una manifestación habían piedras contra balas, dos o tres muertos por día, eso te replantea todo”, expresó Molina.

Sobre la captura de Maduro, José no comparte el optimismo de algunos y descarta la idea de volver pronto a su patria. “El cambio fue solo de marketing. Maduro no era solo Maduro, son muchas personas que siguen ahí. Mi familia tuvo que borrar todo del celular para cruzar la frontera. Hoy es un delito tener memes o información celebrando que cayó Maduro. Hay colectivos montando retenes y obligando a mostrar los teléfonos”, afirmó.

Un futuro incierto

Kilómetros más adelante, en Urabá, se encuentra Miguel Ángel Ojeda, un emprendedor, que llegó a la subregión en enero de 2019. Salió de Venezuela con un sobrino huyendo del panorama desolador que tenía el país por la hiperinflación. “Los alimentos eran escasos y lo poco que se conseguía era para los hijos. Cuando salimos eso estaba vuelto un desastre. Cuando entramos a Colombia nos sorprendió ver supermercados llenos, agencias de carros llenas, cosas que habíamos dejado de ver hace años. Hacíamos filas para comprar harina. Fue muy duro”, indicó.

Hoy administra un lavadero y parqueadero en Urabá, la tierra que lo acogió, sin embargo, expresa que solo si hay un verdadero cambio en el gobierno, podrá pisar tierra venezolana de nuevo. A estas voces se suma la de Yajaira Goita Meneses, quien llegó a Medellín en 2014, huyendo del régimen con su hija de cuatro años y su esposo. Tuvo que cerrar los negocios que tenía en su país, y llegar a una nueva tierra, para empezar de nuevo.

“Yo no quería salir del país. Siempre decía que iba a regresar, pensaba que pronto Maduro iba a caer. Ya han pasado 12 años”, expresó.

Yajaira hace parte del equipo político de María Corina Machado en Antioquia y pese al ambiente de zozobra, mantiene la esperanza. Dice que en el departamento se ha establecido una red de apoyo, que ya trabaja en un plan de retorno organizado llamado ‘Retorno a la Patria’.

“Estamos organizando a los venezolanos en Antioquia para ayudar a que el regreso sea de manera ordenada. Yo lo que le diría a mis compatriotas que tengan mucha fe y optimismo”, concluyó.

Hoy, desde Antioquia, estas voces coinciden en que la captura de Maduro no cierra la herida, pero si es un paso a un posible cambio. Entre el miedo y la vida que ya construyeron en Colombia, volver a Venezuela sigue siendo más una pregunta sin respuesta.

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