El Poderoso, dirigido por Alejandro Restrepo, tiene la “obligación” de no perder este sábado (8:20 p.m.) ante Nacional si quiere seguir con opciones de clasificar a semifinales. Si empatan, los rojos, que suman 17 puntos, podrían llegar a 30 unidades en caso de ganar los 4 encuentros que le restarían después.
Si pierden solo podrían alcanzar 29 unidades en caso de vencer a Alianza, Chicó, Fortaleza y Águilas Doradas en los encuentros que le restan. El umbral de clasificación es de 30 unidades, por lo que quedaría sin opciones –o en cuidados intensivos–.
Por eso, los escarlatas esperan que futbolistas como el defensa José Ortiz, su goleador en el semestre (suma 4 dianas), estén precisos. El nariñense ha vivido entre el cielo y la tierra esta campaña: sus equivocaciones le han costado puntos al Poderoso, pero, al mismo tiempo, ha tenido un aporte importante cuando ha estado preciso.
¿Quién sería la sorpresa de Nacional para el clásico paisa?
Nacional llega líder de la Liga, una posición que respalda sus resultados, pero que no logra disipar del todo las dudas en torno a su funcionamiento. A lo largo del año, al conjunto antioqueño le ha costado asumir compromisos de alta exigencia, como quedó evidenciado en la eliminación de la Copa Sudamericana frente a Millonarios y en derrotas ante rivales internacionales como Cruz Azul.
Pese a ese contexto, el club mantiene firme su apuesta por el talento joven. En ese panorama emerge con fuerza el nombre de Néider Parra, un zaguero central derecho de apenas 20 años que podría tener la oportunidad de disputar su primer clásico como profesional. Su perfil responde a las necesidades del equipo: es fuerte en el uno contra uno, domina el juego aéreo y cuenta con una salida limpia desde el fondo.
La historia de Parra es también un relato de superación. Nacido en Puerto Girón, en el municipio de Apartadó, encontró en el fútbol una oportunidad de vida gracias al respaldo del entrenador Ferney Romaña. Fue él quien, desde sus primeros pasos, creyó en su talento y lo acogió en su hogar, brindándole disciplina y acompañamiento integral.
Desde muy joven, Parra mostró cualidades que lo diferenciaban. A los 13 años ya competía con la selección de mayores de su región, destacándose por su físico, personalidad y capacidad competitiva. A los 15 dio un paso clave al trasladarse a la capital para probarse en el club Medellín City, donde se consolidó rápidamente en la categoría sub-17.
Su calidad no pasó desapercibida. En un partido frente a Nacional fue observado por gente del club, que decidió incorporarlo a las divisiones inferiores. Así comenzó a materializar uno de sus grandes sueños. Sin embargo, ese mismo año sufrió un duro golpe personal con el fallecimiento de Romaña, su mentor y guía. Desde entonces, Parra ha llevado consigo su legado como una motivación constante en su carrera.
El crecimiento del defensor continuó con logros importantes, como el título con la Selección Antioquia en Juegos Nacionales. Más adelante sumó experiencia en el fútbol profesional durante su paso por Real Cundinamarca, equipo al que llegó en condición de préstamo y con el que alcanzó el subcampeonato de la B.
Su desempeño en ese equipo fue clave para que Atlético Nacional decidiera activar la cláusula de repesca, una herramienta habitual en la gestión de sus juveniles. El club asumió una compensación económica para recuperar al jugador, convencido de que su evolución lo convierte en una pieza valiosa en un momento donde la defensa requiere alternativas. De regreso en el equipo, Parra se integró a la dinámica del técnico Diego Arias y compite por un lugar como central por derecha con Simón García.
En medio de las dudas colectivas, Atlético Nacional encuentra en Parra una señal de renovación y futuro. Su posible debut en un clásico sería un paso significativo en su carrera y una muestra de la confianza que el club sigue depositando en sus nuevas generaciones.
Habrá mucha tensión. No solo por el aura diferente que tiene un clásico, donde los dos equipos quieren ganar. También debido a que es el primer enfrentamiento entre el DIM y Atlético Nacional después de la final de la Copa Colombia que se jugó en diciembre, que dejó heridas abiertas en un lado y gran alegría en el otro.
De los clubes paisas, Medellín es el que tiene más presión. Es local y su relación con la hinchada no ha sido buena en lo que va del semestre por los resultados deportivos que ha obtenido. Eso ha llevado a que, en el torneo local, hayan tenido que remar desde atrás.
El Poderoso, dirigido por Alejandro Restrepo, tiene la “obligación” de no perder este sábado (8:20 p.m.) ante Nacional si quiere seguir con opciones de clasificar a semifinales. Si empatan, los rojos, que suman 17 puntos, podrían llegar a 30 unidades en caso de ganar los 4 encuentros que le restarían después.
Si pierden solo podrían alcanzar 29 unidades en caso de vencer a Alianza, Chicó, Fortaleza y Águilas Doradas en los encuentros que le restan. El umbral de clasificación es de 30 unidades, por lo que quedaría sin opciones –o en cuidados intensivos–.
Por eso, los escarlatas esperan que futbolistas como el defensa José Ortiz, su goleador en el semestre (suma 4 dianas), estén precisos. El nariñense ha vivido entre el cielo y la tierra esta campaña: sus equivocaciones le han costado puntos al Poderoso, pero, al mismo tiempo, ha tenido un aporte importante cuando ha estado preciso.
Nacional confía en Parra
Nacional llega líder de la Liga, una posición que respalda sus resultados, pero que no logra disipar del todo las dudas en torno a su funcionamiento. A lo largo del año, al conjunto antioqueño le ha costado asumir compromisos de alta exigencia, como quedó evidenciado en la eliminación de la Copa Sudamericana frente a Millonarios y en derrotas ante rivales internacionales como Cruz Azul.
Pese a ese contexto, el club mantiene firme su apuesta por el talento joven. En ese panorama emerge con fuerza el nombre de Néider Parra, un zaguero central derecho de apenas 20 años que podría tener la oportunidad de disputar su primer clásico como profesional.
Su perfil responde a las necesidades del equipo: es fuerte en el uno contra uno, domina el juego aéreo y cuenta con una salida limpia desde el fondo.
La historia de Parra es también un relato de superación. Nacido en Puerto Girón, en el municipio de Apartadó, encontró en el fútbol una oportunidad de vida gracias al respaldo del entrenador Ferney Romaña. Fue él quien, desde sus primeros pasos, creyó en su talento y lo acogió en su hogar, brindándole disciplina y acompañamiento integral.
Desde muy joven, Parra mostró cualidades que lo diferenciaban. A los 13 años ya competía con la selección de mayores de su región, destacándose por su físico, personalidad y capacidad competitiva. A los 15 dio un paso clave al trasladarse a la capital para probarse en el club Medellín City, donde se consolidó rápidamente en la categoría sub-17. Su calidad no pasó desapercibida. En un partido frente a Nacional fue observado por gente del club, que decidió incorporarlo a las divisiones inferiores. Así comenzó a materializar uno de sus grandes sueños. Sin embargo, ese mismo año sufrió un duro golpe personal con el fallecimiento de Romaña, su mentor y guía. Desde entonces, Parra ha llevado consigo su legado como una motivación constante en su carrera.
El crecimiento del defensor continuó con logros importantes, como el título con la Selección Antioquia en Juegos Nacionales. Más adelante sumó experiencia en el fútbol profesional durante su paso por Real Cundinamarca, equipo al que llegó en condición de préstamo y con el que alcanzó el subcampeonato de la B.
Su desempeño en ese equipo fue clave para que Atlético Nacional decidiera activar la cláusula de repesca, una herramienta habitual en la gestión de sus juveniles. El club asumió una compensación económica para recuperar al jugador, convencido de que su evolución lo convierte en una pieza valiosa en un momento donde la defensa requiere alternativas. De regreso en el equipo, Parra se integró a la dinámica del técnico Diego Arias y compite por un lugar como central por derecha con Simón García.
En medio de las dudas colectivas, Atlético Nacional encuentra en Parra una señal de renovación y futuro. Su posible debut en un clásico sería un paso significativo en su carrera y una muestra de la confianza que el club sigue depositando en sus nuevas generaciones.