En el sector La Honda del barrio Manrique todavía siguen asombrados de que la emergencia que vivieron en la noche del 14 de enero no haya dejado muertos ni heridos graves, dada la magnitud del colapso de una edificación.
Y es que cerca a la medianoche de ayer miércoles 14 de enero, un estruendo anunció en todo el barrio que un taller de motos de la zona había colapsado, afectando a otras cuatro viviendas a su alrededor. El incidente obligó a los organismos de socorro y a los vecinos a rescatar a por lo menos tres personas y dos mascotas. Por increíble que parezca, solo uno de los afectados requirió ser llevado por las ambulancias a un centro de salud para atenderlo.
Una de las personas afectadas es la señora Rosa Jiménez Rodríguez, quien narró como vivió el suceso.
“Yo estaba dormida. Lo único que sentí fue como si la tierra se estuviera deslizando. Todo me cayó encima. Cuando abrí los ojos vi como una humareda, porque había mucho polvo y me estaba ahogando. Cuando me sacaron vi que mi casa quedó destruida. Yo estoy viva por un milagro de Dios”,
Otro de los afectados fue Freddy Rincones, uno de los mecánicos del taller, quien por fortuna alcanzó a dar la voz de alarma para que los demás ocupantes del establecimiento pudieran salir antes de que todo se les viniera encima.
“Yo estaba arreglando unas motos, apretando una pieza, cuando de repente miré hacia arriba y vi que el techo empezó a venirse, poco a poco, y luego todo de golpe. Le grité a los muchachos que estaban conmigo para que salieran y salimos corriendo. ¡Por poco nos matamos!”, recordó.
Rincones aseguró que el colapso fue de repente y que solo un estruendo segundos antes, anunció la inminente caída del techo.
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