Los primeros tres meses de este año en el Valle de Aburrá estuvieron pasados por agua, esto a pesar de que enero y febrero, históricamente, han sido de días soleados y tiempo seco. Producto de las lluvias no tardaron en llegar las emergencias.
Solo en marzo, en Medellín hubo hechos de mayor gravedad: el “cráter” en la avenida El Poblado tras la creciente de la quebrada La Presidenta, que aún está en reparación; y el colapso de una vivienda en el corregimiento de Altavista, tras uno de los tantos aguaceros que han caído en la capital antioqueña.
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Para mitigar el riesgo, se han implementado Sistemas de Alerta Temprana (SAT) en las quebradas del Valle de Aburrá. Estos dispositivos emiten una alarma sonora cuando el caudal alcanza niveles críticos, permitiendo que la comunidad identifique el peligro y reaccione oportunamente ante una posible emergencia.
A los SAT ya instalados, se sumará uno diferente que por primera vez se utilizará en el Valle de Aburrá: un Sistema de Alerta Temprana Colectivo, que se instalará en el sector de Patio Bonito, en El Poblado, donde confluyen las quebradas La Presidenta y La Poblada, dos de las quebradas con mayor número de desbordamientos en el último año.
Conversamos con Paula Andrea Palacio Salazar, directora del Área Metropolitana, quien precisó detalles de inversión, puesta en funcionamiento y beneficio para la ciudadanía.
¿Por qué van a implementar un Sistema de Alerta Temprana Colectivo en El Poblado?
“Últimamente se vienen presentando muchos eventos asociados a la temporada de lluvias. Uno de los más críticos fue la socavación en El Poblado por las crecientes de las quebradas La Presidenta y La Poblada. Eso nos llevó a pensar en cómo implementar una iniciativa que nos permita activar un protocolo eficaz de emergencia en caso de ser necesario, y fue de ahí que surgió la idea del Sistema de Alerta Temprana Colectivo, que nos posibilitará una articulación a través de la capacitación, de la instrumentalización y el monitoreo de las cuencas para evitar cualquier tragedia”.
¿De dónde viene el término “colectivo” y qué de diferente tiene a los ya instalados en el área metropolitana?
“Precisamente en ese sector de Patio Bonito, donde confluye la quebrada La Presidenta y La Poblada, tenemos, en parte, un sector residencial, pero también hay industria, comercio, y una gran cantidad de población flotante que llega a hacer articulación con el sistema de transporte masivo y de mediana capacidad en las estaciones del metro. Por ende, al tener todas esas características se puede denominar como un sistema colectivo, que incluye a muchos actores. Mientras que los SAT ya instalados se enfocan más en alertar a las comunidades más vulnerables durante episodios de precipitaciones”.
¿Cómo funcionará este sistema?
“Lo primero es instrumentalizar la cuenca en diferentes puntos de acuerdo a la caracterización técnica que tenga la quebrada, para poder medir y detectar niveles e implementar cámaras para identificar los cambios de los cauces. Eso en cuanto a todo lo técnico y la instalación de monitoreo en campo. Después viene el componente de capacitación con la ciudadanía y la capacidad instalada que se les deja para que activen el sistema, ¿y cuándo se va a activar? En el momento que se identifique una amenaza.
Ese riesgo se detecta de parte y parte. Siempre se le hace monitoreo a la quebrada. El registro llega a nuestro sistema de información Siata, donde disponemos de unos operadores que revisan esa data y simultáneamente están articulados en una cadena de llamadas con la comunidad. Tras eso se da una doble validación: la técnica que se deriva del sistema de monitoreo, y la visual que la entrega la comunidad. Ambas variables se chequean y se decide si activar la alarma”.
¿De cuánto es la inversión y para cuándo estaría listo?
“Este SAT costará aproximadamente $1.200 millones, que incluyen la instrumentalización del sistema y los procesos de capacitación. Podríamos decir que estará instalado de dos a tres meses, funcional a partir del segundo semestre de este año. No se puede dar una fecha exacta por el tema de la capacitación. Esto podría tardar más tiempo dado que son actores distintos, no es una sola comunidad o un barrio, y es ahí donde está el mayor reto, pues es la primera vez que vamos a trabajar con el sector industrial y comercial y al tiempo con la población flotante”.
¿Cuántas personas se beneficiarán con este nuevo sistema?
“Ese dato no se puede precisar en este momento, pues dependerá de varios factores. Primero, se necesita la vinculación de las empresas de la zona para saber cuál es el número total de empleados. También hay que hacer un cálculo aproximado de unidades residenciales y de la población flotante que solo se podrá contabilizar cuando haga uso del Sistema Metro.
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Simultáneamente hay que tener en cuenta las estadísticas de centros comerciales o de universidades cercanas, más las rutas de buses del sector. Es decir que una vez el sistema empiece a funcionar tendremos unos números más detallados”.