Tras la incursión del gobierno de Donald Trump en Venezuela y la detención del presidente Nicolás Maduro, los analistas de Wall Street identificaron rápidamente a un ganador clave: Paul Singer, fundador de Elliott Management y uno de los inversionistas más conocidos en activos en dificultades.
Con una fortuna estimada en US$6.700 millones, Singer respalda a Amber Energy, la startup con sede en Houston que ganó la subasta judicial para adquirir Citgo.
Amber acordó pagar US$5.900 millones por la refinadora venezolana, propietaria de tres refinerías en Luisiana, Texas e Illinois, con una capacidad cercana a los 800.000 barriles diarios, además de una red de 4.000 estaciones de servicio en Estados Unidos. Para muchos analistas citados por Forbes, el precio está muy por debajo del valor potencial de la compañía.
Elliott financia aproximadamente un tercio del capital de la operación y lidera un consorcio que incluye a Oaktree Capital Management, firma de inversión alternativa encabezada por los multimillonarios Howard Marks y Bruce Karsh, así como al fondo de cobertura Silver Point Capital, que administra cerca de US$43.000 millones.
La financiación de la deuda está encabezada por Apollo Global Management, dirigida por Marc Rowan, otro multimillonario y aliado político de Trump, con un patrimonio estimado en US$8.300 millones. La estructura financiera contempla que Amber asuma US$3.800 millones en deuda de primer grado y emita US$2.850 millones en bonos convertibles, además de una inversión directa de capital de US$25 millones de una filial de Elliott.
Ejecutivos energéticos detrás de Amber Energy
Amber fue creada en agosto de 2024 con un único objetivo: competir por Citgo. Su presidente es Jeff Stevens, cofundador de Western Refining junto al multimillonario Paul Foster. Western fue vendida en 2017 por US$6.000 millones a Andeavor, entonces liderada por Greg Goff, actual director ejecutivo de Amber.
Posteriormente, Andeavor fue adquirida por Marathon Petroleum en 2019 por US$36.000 millones. Goff y Stevens, accionistas de Marathon, estrecharon vínculos con Elliott durante campañas de activismo corporativo que derivaron en la salida del entonces CEO Gary Heminger y en la venta de Speedway, la red de 4.000 gasolineras de Marathon, por US$21.000 millones en 2020.
La adjudicación de Citgo a Amber estuvo rodeada de controversia. El juez federal Leonard Stark, en Delaware, avaló la oferta de Amber pese a que era cerca de US$2.000 millones inferior a la de su principal competidor, un consorcio liderado por la minera canadiense Gold Reserve.
El magistrado respaldó la recomendación del perito judicial, quien consideró que la propuesta de Amber tenía mayores probabilidades de cerrarse. Gold Reserve sostiene que el proceso estuvo viciado por conflictos de interés y presentó un recurso ante el Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito. Sin embargo, el juez Stark ya había desestimado estas objeciones por considerarlas improcedentes.
Los acreedores que se llevarán el dinero
Ni Venezuela ni PDVSA recibirán recursos de la operación. Los US$5.900 millones se destinarán a saldar reclamaciones de empresas e inversionistas afectados por expropiaciones pasadas. Entre los principales beneficiarios figuran ConocoPhillips, con pagos estimados por US$1.400 millones; Rusoro Mining, que recibiría US$400 millones en efectivo y US$650 millones en deuda convertible; y Red Tree Investments, filial de Contrarian Capital, con al menos US$330 millones.
Tenor Capital Management, fondo de cobertura con US$9.000 millones bajo gestión, obtendría la mayor parte de más de US$1.000 millones destinados a pagar las reclamaciones de Crystallex, la minera expropiada en 2011 durante el gobierno de Hugo Chávez.
Uno de los factores decisivos a favor de Amber fue su acuerdo con los tenedores de los bonos PDVSA 2020, garantizados con el 50,1 % de las acciones de Citgo. Amber pactó la compra y extinción de estos bonos por US$2.100 millones, despejando un riesgo legal que su rival Gold Reserve decidió no asumir.
La validez de estos bonos fue confirmada en septiembre por una jueza federal en Nueva York, lo que terminó inclinando la balanza a favor de Amber. “La apuesta de Amber salió bien y la de Gold Reserve no”, concluyó el juez Stark, según recoge Forbes.
Aunque Amber pagará US$5.900 millones, analistas citados en documentos judiciales estiman que Citgo podría valer entre US$11.000 y US$13.000 millones, e incluso hasta US$18.000 millones en escenarios optimistas. En 2024, la compañía generó cerca de US$1.000 millones en EBITDA, lo que implica un múltiplo de seis veces, muy por debajo del promedio de grandes refinadoras estadounidenses.
Si se levantan las sanciones y Citgo vuelve a procesar crudo venezolano pesado con descuento, el valor del activo podría aumentar significativamente. Greg Goff ha señalado que la estrategia no es desmantelar la empresa, sino invertir en capital y mejorar la eficiencia operativa.
Pese al entusiasmo de Wall Street, el acuerdo aún enfrenta riesgos. La venta sigue sujeta a apelaciones y a la evolución del contexto geopolítico. La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha reiterado que el país no reconoce la venta forzosa de Citgo y PDVSA insiste en que el activo se está vendiendo por debajo de su valor real.
Aun así, para inversionistas que han litigado durante más de una década, como Rusoro Mining, el acuerdo representa un cierre largamente esperado. “Éramos una empresa seria”, afirmó su director Gordon Keep a Forbes, al señalar que, una vez cerrada la operación, buscarán recuperar el resto de la deuda venezolana por otras vías.