En 2025, por primera vez desde que Colombia mide el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), el porcentaje de personas que viven en esa condición bajó del 10%.
En ese orden, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reveló este martes 14 de abril, con base en la Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV), que el país registró una incidencia del 9,9%, lo que representa una caída de 1,6 puntos porcentuales frente al 11,5% de 2024 y el punto más bajo de toda la serie histórica disponible.
En cuanto a personas, ese descenso se traduce en 793.000 colombianos que dejaron de ser pobres multidimensionales en un año. No es un número abstracto; según el Dane, son familias que cruzaron el umbral del 33,3% de privaciones ponderadas que el IPM usa como línea de corte para determinar quién es pobre y quién no.
La directora del Dane, Piedad Urdinola, indico que es la primera vez que se tiene un registro de pobreza multidimensional menor a 6 millones de personas, ya que para 2025 se calcularon 5,2 millones de personas en pobreza multidimensional.
Colombia ante su mejor indicador de pobreza en la historia
Cabe recordar, según el Dane, que el Índice de Pobreza Multidimensional no mide el dinero, sino las carencias concretas en Colombia.
En otras palabras, una familia se considera pobre de manera multidimensional cuando acumula privaciones en al menos un tercio de los 15 indicadores distribuidos en cinco grandes dimensiones: condiciones educativas, niñez y juventud, trabajo, salud, y vivienda con servicios públicos.
Cada indicador tiene un peso asignado, y la suma ponderada de esas privaciones define si un hogar cruza o no el umbral. Entonces, ¿qué es lo que más contribuye a la pobreza multidimensional? La directora del Dane, Piedad Urdinola, precisó que la dimensión que más contribuye a la pobreza es la de la educación (35,9%), le sigue las condiciones de trabajo (29,6) y las condiciones de vivienda de los hogares (14,1%).
Bajo esa lógica, Colombia venía de 19,1% en 2018. Cayó a 17,5% en 2019, repuntó a 18,1% en 2020 por la pandemia, el único año en subir desde que se tiene el registro, y desde entonces no paró de bajar: 16,0% en 2021, 12,9% en 2022, 12,1% en 2023, 11,5% en 2024 y ahora 9,9% en 2025.
En siete años, la reducción acumulada es de 9,2 puntos porcentuales a nivel nacional; de 6,9 puntos en cabeceras y de 16,2 puntos en zonas rurales.
Los datos también muestran la brecha entre la ciudad y el campo, que sigue siendo muy amplia. Mientras en las cabeceras municipales la pobreza multidimensional cayó a 6,3% (−1,5 pp frente a 2024), en los centros poblados y el rural disperso se ubicó en 22,4% (−1,9 pp).
Dicho de otra manera, un colombiano que vive en una zona rural tiene 3,6 veces más probabilidad de ser pobre multidimensional que uno que vive en una ciudad.
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Qué mejoró y qué todavía preocupa: los 15 indicadores bajo la lupa
La buena noticia del reporte del Dane vino del rezago escolar. A nivel nacional, el porcentaje de hogares con al menos un niño entre 7 y 17 años que va atrasado en el colegio pasó del 22,0% en 2024 al 19,7% en 2025, una caída de 2,3 puntos porcentuales (pp) estadísticamente significativa.
En las cabeceras la reducción fue incluso más marcada, con −2,4 pp. En el sector rural, el rezago bajó de 26,8% a 25,1%, también con respaldo estadístico, según el Dane.
El bajo logro educativo, definido como un promedio menor a nueve años de escolaridad entre los adultos del hogar, también se redujo significativamente, del 38,3% al 36,8% (−1,5 pp). En las zonas rurales, donde dos de cada tres hogares padecen esta privación, el indicador cedió de 68,0% a 66,3%.
El analfabetismo también mejoró, según la directora del Dane, pasó del 7,1% al 6,4% nacional (−0,7 pp), con reducciones significativas en todos los dominios.
En salud, el indicador de sin aseguramiento fue el de mayor descenso, del 6,0% al 4,7% nacional (−1,3 pp). En cabeceras la caída fue de 1,5 pp y en zonas rurales de 0,6 pp, ambas estadísticamente significativas.
Por su parte, el hacinamiento crítico, tres o más personas por cuarto, bajó del 6,1% al 5,4% de manera uniforme en todos los dominios, con respaldo estadístico.
En el ámbito de la vivienda rural, el indicador sin acceso a fuente de agua mejorada registró la mayor reducción en centros poblados y rural disperso, con 3,0 pp, pasando del 33,7% al 30,7%, un avance significativo que refleja inversión en acueducto fuera de los cascos urbanos, detalló Urdinola.
Pero no todo mejora al mismo ritmo. El trabajo informal sigue siendo el talón de Aquiles del índice, en 2025, el 70% de los hogares del país tiene al menos un ocupado sin afiliación a pensiones, apenas 0,7 pp menos que en 2024, una variación que no es estadísticamente significativa en ningún dominio.
En las zonas rurales, la cifra llega al 88,9%. El desempleo de larga duración, por su parte, solo bajó de 13,3% a 13,1% a nivel nacional, sin alcanzar significancia estadística.
Tres indicadores mostraron leves aumentos que, aunque no son estadísticamente significativos a nivel nacional, merecen atención, el trabajo infantil subió una décima (del 1,1% al 1,2%), la inadecuada eliminación de excretas pasó del 9,1% al 9,2% y el material inadecuado de paredes exteriores pasó del 2,1% al 2,2%.
Donde sí hay una señal de alerta es en el rural disperso, en donde las barreras de acceso a servicios de salud dada una necesidad aumentaron del 2,8% al 3,4%, 0,6 pp arriba, con diferencia estadísticamente significativa. Es decir, más hogares rurales reportaron que alguien enfermó y no pudo atenderse.
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La dimensión que más pesa en el índice sigue siendo la educación, con una contribución del 35,9%. Le sigue el trabajo (29,6%), la vivienda (14,1%), la niñez y juventud (12,5%) y la salud (7,9%).
Además, la intensidad de la pobreza, es decir, el promedio de privaciones que experimentan quienes ya son pobres, se mantuvo prácticamente estable en 40,4% a nivel nacional (apenas 0,2 pp más que en 2024).
Según el Dane, cada vez hay menos pobres, pero los que quedan siguen enfrentando una carga similar de carencias.
Aumento en el indicador de barreras de acceso a servicios de salud en zonas rurales durante 2025
Como se dijo anteriormente, de acuerdo con los datos presentados por el Dane, el indicador de barreras de acceso a servicios de salud registró un aumento en los centros poblados y el rural disperso del país.
Este dato llama la atención, teniendo en cuenta la crisis que atreviesa el sistema de salud en el país.
Así las cosas, en estos lugares, el porcentaje de hogares con privación en el acceso a dichos servicios pasó de 2,8 % en el año 2024 a 3,4 % en 2025. Este cambio representa un incremento de 0,6 puntos porcentuales, una variación que la entidad reporta como estadísticamente significativa.
Al poner la lupa por regiones, en la Región Oriental las barreras de acceso a servicios de salud subió de 1,7% a 2,6% en el último año. En la Región Central, pasó de 3,6% a 4,8%; y en la Región Orinoquía, ascendió de 2,2% a 2,9%.
En los demás dominios de medición, el indicador presentó una tendencia a la baja. En las cabeceras municipales, el porcentaje de hogares en situación de privación por barreras de acceso a la salud descendió de 3,0% en 2024 a 2,6% en 2025, lo que equivale a una reducción de 0,4 puntos porcentuales.
En el consolidado del total nacional, la cifra pasó de 2,9% en 2024 a 2,8% en 2025. Esto refleja una variación de -0,1 puntos porcentuales en el país.
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De acuerdo con la directora del Dane, las alzas registradas en este componente responden a la metodología de medición, la cual contabiliza a los ciudadanos que, ante una dolencia, deciden no acudir al sistema formal.
“Este indicador corresponde al flujo de las personas que dicen haber sufrido algún problema de salud u odontológico en los últimos 30 días antes del momento que las fuimos a encuestar, y que no requería hospitalización y que no tuvo asistencia médica formal”, precisó Urdinola.
En ese sentido, la directora detalló que dentro de esta categoría se agrupa a la población que opta por vías alternativas para el manejo de sus afecciones. “Por ejemplo, quienes fueron a hierbateros, usaron medicina alternativa o se autorrecetaron o no hicieron nada”, agregó.
Urdinola identificó las zonas geográficas específicas donde se concentró este comportamiento. “Encontramos que hay incrementos en la región Oriental, en la región Central y en la región de Orinoquía, Amazonía, porque [...] son casos en los que hay algún problema de salud y las personas no recurren al sistema médico”, puntualizó.
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El mapa de la pobreza: regiones y departamentos
A nivel regional, el descenso más pronunciado lo protagonizó Bogotá. En 2024 la capital tenía una incidencia del 5,4%; en 2025 llegó al 2,2%, una caída de 3,2 puntos porcentuales estadísticamente significativa.
La Pacífica y la Orinoquía-Amazonía siguieron con descensos de 2,1 pp cada una (también significativos), y la región Oriental redujo 1,4 pp. La región Central bajó 1,5 pp y el Caribe solo 0,6 pp, pero ninguna de esas dos variaciones alcanzó significancia estadística.
En cifras absolutas, el número de personas en pobreza multidimensional en 2025 quedó así: región Caribe, 2.153.000; Central, 1.201.000; Pacífica, 825.000; Oriental, 765.000; Orinoquía-Amazonía, 285.000; y Bogotá, 179.000.
En todos los casos la reducción frente a 2024 fue estadísticamente significativa, salvo en el Caribe (−57.000 personas) y la Central (−169.000, sin significancia). La que más redujo en términos absolutos fue Bogotá (−252.000), seguida de la Oriental (−128.000) y la Pacífica (−168.000).
Los extremos departamentales: Vichada vs. Bogotá
El mapa departamental cuenta una historia de extremos. Vichada, con el 55,2% de su población en pobreza multidimensional, tiene la incidencia más alta del país. Guainía sigue con 51,8%, Vaupés con 41,7% y La Guajira con 40,1%.
En el otro extremo, Bogotá D.C. registró apenas el 2,2%, seguida de Cundinamarca (4,1%), San Andrés (4,3%), Valle del Cauca (4,9%) y Risaralda (4,9%).
De los 32 departamentos, 22 registraron reducción en la pobreza multidimensional y 11 aumentaron. Las caídas significativas fueron las de Vichada (−15,0 pp), Córdoba (−5,9 pp), Arauca (−5,0 pp), Nariño (−4,9 pp), Risaralda (−4,6 pp), Cundinamarca (−3,3 pp) y Bogotá D.C. (−3,2 pp). El único departamento que aumentó de forma estadísticamente significativa fue Sucre, con 3,6 pp más (pasó del 21,8% al 25,4%).
Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Qué es la pobreza multidimensional?
- Es una medición que evalúa carencias en educación, salud, trabajo y vivienda, no solo ingresos económicos.
- ¿Cuántos colombianos salieron de la pobreza en 2025?
- Aproximadamente 793.000 personas dejaron esta condición según el DANE.
- ¿Cuál es el principal problema que persiste para mejorar la pobreza en Colombia?
- La informalidad laboral sigue siendo el mayor reto, afectando a la mayoría de los hogares.