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La Constitución es clara en establecer que el Presidente de la República simboliza la unidad nacional y al jurar cumplimiento de la Constitución y las leyes, el mandatario se está obligando a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos.
Por Luis Fernando Álvarez Jaramillo - lfalvarezj@gmail.com
El artículo 1 de la Carta Política dispone que Colombia es un Estado Social de Derecho fundado en el respeto por la dignidad humana. Es por ello que cabe afirmar que, en la Constitución Política de Colombia, la dignidad humana es un valor fundamental y un derecho esencial para la organización del Estado. Dicha dignidad se manifiesta en tres dimensiones: autonomía individual (el vivir según su propio plan), la garantía de las condiciones materiales para vivir bien, y la protección contra la humillación y la tortura.
La dignidad además es un atributo axiológico que se predica de manera genérica como inherente al ser humano. Ser digno es tener en nuestro ser el sentido de la responsabilidad, cumplimiento, lealtad y libertad. Pero es, además, saber que en cada acto u omisión hay un alto sentido axiológico que sirve de ejemplo y guía para los demás miembros del grupo social.
La educación, la naturaleza del oficio y su responsabilidad con respecto al grupo social, constituyen factores que exigen y dan trascendencia al concepto de dignidad. Mientras más alta sea la posición social, profesional y de ocupación, más exigencias se presentan con respecto a la dignidad. Las personas que ostentan las más altas tareas en la sociedad, necesariamente deben cumplir o guiarse por mayores estándares de dignidad. Esta es la razón por la cual algunas funciones, tareas o compromisos sociales, se les considera y trata como dignidades, no como simples ocupaciones.
Ser Presidente, sacerdote, acalde, gobernador, maestro, es una dignidad. La mayor y más importante, es la que tiene y debe revelar quién ocupa o ha ocupado la Presidencia de la República. Por su trascendencia, la propia Constitución Política enseña que alcanzar la jefatura del Estado implica lograr hacerse a una gran dignidad que exige buen ejemplo, cumplimiento, comportamiento adecuado y fundamentalmente, actuar en nombre y beneficio de la unidad nacional. La Constitución es clara en establecer que el Presidente de la República simboliza la unidad nacional y al jurar cumplimiento de la Constitución y las leyes, el mandatario se está obligando a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos. Es más, la dignidad presidencial es tan importante, que cuando cuándo la Carta menciona la posibilidad de que el senado inicie un juicio contra el Presidente, cuando este es acusado por indignidad por mala conducta.
Lo anterior nos demuestra que en el Presidente de la República, la dignidad exige conductas superiores y distintas a las de los demás miembros del grupo social. Por ello, la renuncia del presidente Uribe a la prescripción procesal, implica que, sin importar el periodo de inactividad, la acción legal puede ser ejercida y por ende el Presidente puede ser juzgado por acciones que normalmente se hubieran extinguido. Dicha renuncia constituye una muestra significativa de esa gran dignidad, atributo de personas con conductas superiores, y constituye un ejemplo de como debe actuar un jefe de Estado, incluso cuando ya no está en ejercicio del cargo.