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Dios también está en los detalles: “Los domingos”, de Alauda Ruiz de Azúa

hace 9 horas
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  • Dios también está en los detalles: “Los domingos”, de Alauda Ruiz de Azúa
  • Dios también está en los detalles: “Los domingos”, de Alauda Ruiz de Azúa

“Rezaré por ti”, le dice Ainara, uno de los personajes principales de esta película española que se llevó hace poco 5 de los 13 premios Goya a los que estaba nominada, a su tía, al final de una discusión. La frase no dice mucho, pero el cómo la dice, con un convencimiento y una seguridad y tal vez una pizca de desprecio, es lo que hace que la escena en la que ocurre este diálogo sea el justo desenlace de una trama que sólo en apariencia es sencilla: una jovencita de clase media, con buena educación y, como diría su tía, toda la vida por delante, le comunica a su familia y a sus amigos que está pensando en hacerse monja de clausura.

Los domingos posee la honrosa y cada vez más escasa cualidad de ser capaz de hablar del mundo en el que vivimos sin echar un discurso ni explayarse en obviedades. Porque de esa pequeña anécdota particular podríamos inferir muchos conflictos que nos atañen a todos: ¿no están los más jóvenes exigiendo cada vez más ser dueños de su destino?, ¿no nos parece a los más viejos que algunas de las opciones que están tomando (tener amigos y parejas diseñadas por IA, autopercibirse de ciertas maneras, abandonar toda responsabilidad con su entorno) son ridículas?, ¿no es el fanatismo a ultranza por algo (aquí es la opción religiosa, pero podría ser un equipo de fútbol o una corriente política) una de las razones por las que sentimos que el mundo colapsa?

Alauda Ruiz de Azúa, la directora, firma un guion estupendo y brillante que nos interpela como público (no sé si muchos padres después de verla no salgan preguntándose qué harían ellos en un caso así) pero que no toma partido, o al menos no de antemano, pues todos los personajes son presentados como producto de sus circunstancias, sin que haya villanos o héroes, que habría sido lo más fácil. Por ejemplo, el papá no es el que se opone a la decisión de su hija y con eso nos desbarata nuestros esquemas mentales más tradicionales. Puede que su “comprensión” sea porque le conviene un poco, debido a su situación económica, pero Miguel Garcés, el actor que lo encarna, jamás tiene alguna mirada que traicione sus buenos sentimientos. Que sea la tía liberal, Maite, la que más se oponga a la decisión de su sobrina, es también una vuelta de tuerca fascinante. ¿Pero cómo vas a querer encerrarte, cómo vas a querer abstenerte del placer, cómo vas a preferir no estudiar una carrera? En resumen: ¿qué hacemos cuando las nuevas generaciones no ven que la vida que nosotros pensábamos ideal como una opción para ellos?

A Los domingos, como a los libros sagrados, no le sobra ni una coma. El montaje es preciso y hace que no se pueda parpadear, pues cada escena es necesaria y nos comunica algo importante: un cajón que se cierra con fuerza habla de un machismo inevitable; una anécdota contada por la superiora, de una institución que ejerce su poder con sutileza. Una adolescente que reza por su tía resume un mundo en el que cada quién se encomienda al dios que puede. Un dios imaginado por cada fanático a su imagen y semejanza.

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