Menos de un día después de que Estados Unidos e Irán anunciaran un alto el fuego de dos semanas, el estrecho de Ormuz quedó prácticamente paralizado. Medios estatales iraníes confirmaron el cierre total del paso, una decisión que obligó a buques petroleros a abortar su tránsito en plena ruta.
La escena más disiente se registró cerca de la costa de Musandam. Datos de rastreo marítimo citados por Press TV mostraron cómo el petrolero Auroura cambió repentinamente de rumbo. Giró 180 grados y regresó al Golfo en una de las zonas más delicadas de la navegación internacional, entre la isla Larak y la península omaní, un corredor clave por donde fluye buena parte de la energía global.
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Este comportamiento se repitió en otros buques. Horas antes, la agencia Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria, ya había advertido que el tránsito de petroleros se había detenido. La explicación apunta a un factor externo al acuerdo, los ataques recientes de Israel contra Líbano. Aunque Israel sostiene que ese frente no hace parte del pacto con Washington y Teherán, en la práctica volvió a tensionar la situación en Ormuz.
De hecho, tanto Fars como la agencia estatal IRNA coincidieron en que el paso fue suspendido justo después de esos bombardeos. El mensaje implícito deja ver que la tregua es frágil y depende de variables que van más allá del acuerdo entre los dos países.
Un intento fallido de reapertura: el tránsito en Ormuz no logra normalizarse
Desde el lado iraní, el canciller Seyed Abbas Araghchi respondió en la misma línea que Irán coordinaría con sus fuerzas armadas para asegurar el tránsito y detendría las “operaciones defensivas” si cesaban los ataques en su contra.
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En ese contexto, el miércoles aparecieron las primeras señales, todavía tímidas, de reactivación. Según la plataforma MarineTraffic, dos buques lograron cruzar el estrecho, el granelero NJ Earth y el Daytona Beach. Ambos habían zarpado desde Bandar Abás y atravesaron Ormuz en horas de la mañana.
Pero el propio mercado se encargó de bajar el optimismo. “El transito del navío NJ Earth puede constituir una primera señal de reanudación, pero es todavía demasiado pronto para decir si se trata de una reapertura más amplia vinculada al alto el fuego o una autorización pactada de antemano”, advirtió Ana Subasic, analista de Kpler.
Los números ayudan a dimensionar el golpe. Entre el 1 de marzo y el 7 de abril, apenas 307 embarcaciones cruzaron el estrecho, lo que representa una caída del 95 % frente a los niveles previos al conflicto. Por Ormuz circula, en condiciones normales, cerca del 20 % del comercio mundial de petróleo y gas.
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Hoy, ese flujo está lejos de recuperarse. Más de 800 buques permanecen inmovilizados en el Golfo, según Lloyd’s List, mientras armadores y fletadores evalúan si vale la pena volver a operar en medio de los riesgos.
Desde el sector marítimo el diagnóstico es prudente. En un mensaje reciente vía X, MarineTraffic escribió que el alto el fuego “podría aliviar una parte del riesgo de tránsito”, pero el beneficio no será inmediato ni uniforme. De hecho, estimaciones de riesgo apuntan a que la capacidad de paso apenas podría recuperarse a entre 10 y 15 buques diarios, todavía muy por debajo de la normalidad.
A la incertidumbre política se suma ahora una amenaza concreta en el agua. La Armada de la Guardia Revolucionaria iraní ordenó este jueves modificar las rutas de navegación dentro del estrecho, obligando a los buques a desplazarse más cerca de la costa ante la posibilidad de minas en la vía habitual.
“Para protegerse de posibles colisiones con minas, en coordinación con la Armada de los Guardianes de la Revolución (....), hasta nuevo aviso, (los buques) deberán tomar rutas alternativas para el tráfico en el estrecho de Ormuz”, indicó la agencia Mehr, citando un comunicado oficial acompañado de mapas con los nuevos corredores. El mensaje introduce un elemento adicional de tensión, pues incluso si el paso se reabre, no será en condiciones normales.
En cuestión de horas, el acuerdo entre Washington y Teherán cambió de escenario. Irán permitió inicialmente el paso seguro de dos buques tras el anuncio del alto el fuego, pero el cierre posterior, junto con los ataques en Líbano y las nuevas restricciones marítimas, muestra que las condiciones del acuerdo siguen condicionadas por la evolución de los hechos.
*Con información de AFP
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