El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reveló este lunes 20 de abril los resultados de su Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV) correspondiente al 2025, al destacar que Colombia cerró el 2025 con 53,3 millones de personas distribuidas en 18,9 millones hogares.
Con base en estas cifras, el promedio de colombianos descendió a 2,82 personas por vivienda, el nivel más bajo desde que el Dane lleva registro continuo de este indicador. Esta reducción es continua si se tiene en cuenta que en el año 2019 el indicador general era de 3,10.
La caída es más pronunciada en las ciudades, donde el promedio llegó a 2,77 personas, mientras en los centros poblados y el área rural dispersa se mantiene en 2,96.
Departamentos de la región Caribe y Amazonía como Vaupés y Atlántico registran los hogares más grandes, con 3,70 y 3,47 personas en promedio, respectivamente. En franco contraste, Putumayo reporta la cifra más baja de todo el país con apenas 2,32 personas por hogar, seguido de cerca por el Cauca y Bogotá.
Esta tendencia confirma, según Piedad Urdinola, directora del Dane, que hay menos personas por hogar, lo que significa más hogares que deben ser abastecidos con servicios públicos, vivienda y conectividad. Esto confirma una tendencia en la demografía del país, que cada vez viven menos personas bajo el mismo techo.
También implica mayor presión sobre el mercado de arriendo, que ya es el modo de tenencia más frecuente del país por cuarto año consecutivo, el 40,8% de los hogares colombianos vive en vivienda arrendada o subarrendada, mientras la propiedad total cayó a 34,8%.
Por ejemplo, Chocó lidera la propiedad de vivienda con 53,5%, en el extremo opuesto de Bogotá, donde el 57,4% de los hogares paga arriendo. Guainía y Vichada, por su parte, son casos atípicos, allí predomina la propiedad colectiva, reflejo de sus comunidades indígenas.
Los hogares unipersonales crecen en silencio en Colombia
La tipología de los hogares también evidencia un profundo cambio cultural. Aunque los hogares biparentales siguen siendo mayoría, su participación general viene en descenso. En ese orden, el Dane reveló que uno de cada cinco hogares en Colombia ya es unipersonal, es decir, el 20,2% de los hogares vive una sola persona en 2025, frente al 17% de 2019.
Putumayo es el caso extremo con 34,1% de hogares de una sola persona, lo que también explica por qué ese departamento tiene el promedio más bajo de personas por vivienda en todo el país (2,32).
Los hogares biparentales, conformados por padre y madre con o sin hijos, siguen siendo mayoría con 51,3%, aunque caen sin parar desde el 56,7% de 2019. Los monoparentales se mantienen estables en 24,3%.
La jefatura femenina alcanzó el 46,4%, representando 8,8 millones de hogares. Por primera vez en varios años, el indicador no creció respecto al año anterior, lo que el Dane atribuye al comportamiento de las cabeceras municipales.
En el área rural, en cambio, la jefatura de mujer sí avanzó, de 37,7% a 38,4%. Departamentos como La Guajira, Chocó, Valle y Antioquia superan el 50% de hogares con jefa mujer.
El déficit habitacional bajó, pero el país rural sigue en deuda
En materia de vivienda e infraestructura, la encuesta arrojó luces y sombras para la economía. El déficit habitacional nacional bajó de 26,8% a 25,6% en 2025, lo que equivale a 4,8 millones de hogares que aún viven en condiciones de vivienda inadecuada.
Esta cifra, aunque viene reduciéndose gradualmente desde 2019, sigue mostrando una profunda e histórica brecha territorial. En las cabeceras municipales y grandes zonas urbanas, el déficit habitacional es del 16,5%. Mientras que en los centros poblados y las zonas rurales dispersas, la cifra salta dramáticamente hasta alcanzar un 58,6%.
Por su parte, el cuantitativo, que mide problemas estructurales, bajó de 6,8% a 6,3%; por su lado, el cualitativo, que cubre hacinamiento y carencias de servicios, cayó de 20,0% a 19,3%.
La reducción del déficit cuantitativo se explica principalmente por mejoras en el material de las paredes. La reducción del cualitativo, por la caída del hacinamiento mitigable.
Vaupés, Vichada, San Andrés, Guainía, Chocó y Amazonas tienen déficit superiores al 80%. En Bogotá es apenas 6,3%. El eje cafetero, Valle, Cundinamarca y Boyacá están por debajo del 20%.
Un dato relevante, según Urdinola, es que los hogares con jefa mujer tienen mejores condiciones habitacionales que los encabezados por hombres, y la brecha entre ambos grupos creció en 2025.
Asimismo, el nivel educativo es el factor que más diferencia el acceso a vivienda digna. Los hogares donde el jefe no tiene ningún nivel educativo registran un déficit de 56,5%, contra 10,6% en hogares con jefe de nivel superior.
Los hogares de identificación indígena (58,4%) y afrodescendiente (54,1%) también están muy por encima del promedio nacional.
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